Tomadura de pelo

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Las tasas judiciales seguirán suponiendo un obstáculo insalvable para la mayoría de ciudadanos a la hora de impetrar la justicia de los tribunales. El anuncio de rebajarlas, otra de las tomaduras de pelo de nuestros gobernantes. Una pantomima que no se debe, precisamente, a las indicaciones de la Defensora del Pueblo, cuya opinión a Gallardón poco le importa a la hora de modificar sus injustas normas, sino más bien a la presión de todos los estamentos sociales y que la responsable de Justicia de la Comisión Europea “avisara” de que el exceso de las tasas podría vulnerar el derecho fundamental de acceso a los tribunales y que llevará a cabo un estrecho seguimiento del asunto, esperando que nuestro TC dictamine al respecto.

De ahí la “teatrera” proclamación de la reducción del 80% de las cuotas variables de las tasas en la primera instancia de los órdenes civil y contencioso-administrativo, que pasarán del 0,50% del valor litigioso, con el límite de 10.000 euros, al 0,10%, y tope de 2.000 euros; y el establecimiento de un límite del 50% de su cuantía en los procesos por multas. La rebaja supondrá sólo un 5% de la recaudación prevista por el Gobierno. Lo cierto es que se mantienen las cuotas fijas para la generalidad de los litigios. En la jurisdicción civil: 100 euros proceso monitorio, 300 euros el ordinario, 800 euros apelación y 1.200 euros casación. En la contencioso-administrativa: 200 euros proceso abreviado, 350 euros el ordinario, y las mismas cuantías anteriores para recurrir. Y en la laboral: 500 euros suplicación y 750 euros casación. En la opulenta Francia se abona una tasa fija de 35 euros.

Indignante, además, que Gallardón, siendo presidente de la Fundación Madrid 2016, regalara 144.000 euros a Urdangarín y socio para promocionar la candidatura de la capital como sede de los JJOO, y ahora saquee los bolsillos de los ciudadanos. Estos gobernantes, no tienen idea de lo que ocurre en “la calle”, ni quieren ni les importa saberlo, y en la maquiavélica creencia de que “el fin justifica los medios”, nos succionan la sangre. Encima, insultando nuestra inteligencia.

Tomadura de pelo