Octubre de 1988

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¡No les puedo dejar solos! Resulta que “me” aprueban un presupuesto donde la inversión retrocede veinticinco años y el reparto de los dineros públicos pone en pie de guerra a esas dos españas que  dejan el corazón helado.
Y es que, dentro de todos los cuentos, hay una cuenta que te pone los pelos de punta: los súbditos de Juan Carlos arrastramos una deuda de más de un billón de euros y, ya saben, es “una deuda que tienes que pagar” aunque la gestionen Mariano y Montoro. Además de los números estamos los ciudadanos: seis millones de parados (30.000 más el pasado mes), de los que 400.000 no cobran prestación alguna y una nueva subida de impuestos y tasas a las que debemos añadir el “repago” de medicamentos en la farmacia y en las dependencias hospitalarias.
Y nos anuncian “la revalorización” de las pensiones un 0,25%, que supone, por ejemplo, para unos 50.000 gallegos menos de un euro al mes y para otros “mejor colocados” entre dos y cuatro euros mensuales. Y para  todo este ¿aumento? Mariano saqueará otra vez el fondo de reserva de pensiones que  otros llenamos con el paso de los años.
Pese a tanta euforia y cuento, las cuentas aseguran que seguiremos siendo el país de Europa con más desempleados. Muchos más que cuando Rajoy ganó las elecciones.
En el reparto –el parto– de las inversiones se castiga a unos, premia a otros y “fode”, en general, a todos. Las inversiones, carreteras, transporte, etc., retroceden un cuarto de siglo. El gasto en infraestructuras retrocede más de un 20%.
Y hay otros retrocesos elocuentes que afectan a la educación, la salud, la justicia. Recordemos: “Hacienda permite que el PP desgrave donativos ilegales y se pasa el delito fiscal por el forro de… la mayoría absoluta”.
El PP impide que todos los órganos constitucionales expliquen sus cuentas, mientras, abundando en sus cuentos, nos machaca con una presunta transparencia.
La mayoría del PP en el Constitucional rechaza revisar la recusación del presidente, Cobos, que compaginó su militancia en los populares con informes y asesorías y “una exagerada animadversión hacia Cataluña”. Añadan que un magistrado con asiento en el Consejo del Poder Judicial quiso “colocar” a su hija como secretaria y ya nos “atopan” en el más negro pasado… Si lo sé no vuelvo.

Octubre de 1988