BIÓLOGOS EN ACCIÓN
Así, como quien no quiere la cosa, tres investigadores gallegos, adscriptos a la Universidad coruñesa, se han colado en las columnas informativas de la prensa diaria. El Ideal Gallego dio cumplida información de las investigaciones efectuadas por este equipo de biología genética sobre una navaja oriunda de la isla de Terranova (Canadá). La experiencia ha venido avalada por el departamento de Biociencia de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), dirigido por el biólogo marino Kurt Thomas Jensen, que ha extendido su protoplasma (seudópodos) a colaboradores del campus herculino, doctores Joaquín Vierna, Ana María González Tizón y Andrés Martínez Lage.
Siempre las criaturas humanas se limitan a hacer metáforas de las cosas y aplican su idiosincrasia –que toman por científica y a veces lo es– a todos los objetos que indagan, persiguen o descubren. Como hombre de letras –solo recuerdo la escala de Mohs de la dureza– me inclino al unamunesco “que inventen ellos”. Sin embargo, ante la orgullosa necedad académica, orgullosa por haber descubierto e inventado muchas cosas, me inclino por la sabiduría de estos aprendices –Joaquín, Ana María y Andrés–, porque al no saber más tienen abiertas todas las vías investigadoras por donde su tenacidad y abnegado trabajo alcanzarán halagüeños trabajos.
La ciencia debe estar sometida al hombre como conocimiento real sobre las cosas, sus orígenes, principios y causas. Discursos, teorías, métodos, hipótesis, comprobaciones y trabajos afanosos en laboratorios y campo. La aventura apasiona y sojuzga, por eso conviene estar muy despiertos para que nadie nos confunda: “ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña; el engaño está en quien no lo sabe” (Cervantes). Que esta circunstancia metafísica no tuerza los destinos de los investigadores glosados, guardándose muy mucho de los falsos libros pintados por el rico erudito al que aludía Iriarte.
