EL EFECTO PODEMOS
El vertiginoso ascenso de Podemos que adelantan las encuestas sobre intención de voto está siendo recogido de modos muy diferentes por los políticos de las demás formaciones. Mientras unos optan por no creerse esos datos, como el alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, que asegura que la “demoscopia funciona regular”. Otros directamente invocan al miedo de los votantes restando credibilidad a quienes jamás estuvieron en el poder. En este grupo estaría el presidente de la Xunta, para quien sería un grave error entregar España a “personas que no conocemos”.
Por último estaría el grupo de quienes analizan el fenómeno y buscan explicaciones a este crecimiento geométrico de la formación de Pablo Iglesias. En ese se encuadraría, por ejemplo, el presidente del PP en la provincia de Pontevedra, Rafael Louzán, que vincula este ascenso con la preocupación de la ciudadanía por lo que está sucediendo.
Es posible que todos ellos tengan razón y lo mejor es que las proyecciones estadísticas han servido para que la clase política se replantee su propio estatus. Cuando menos, el efecto Podemos servirá para que las cosas cambien en todo el país.
