EL CIRCO DE PODEMOS

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Los diputados de Podemos acudieron a la toma de posesión de sus escaños interpretando un guion minuciosamente preparado y ensayado: la llegada de unos en bicicleta, la charanga de música, la entrada en el Congreso de la diputada Bescansa exhibiendo al niño –con cuidadora esperando–, las carantoñas de Iglesias y Errejón al pequeño, las promesas variopintas con alegatos a la reforma de la Constitución, el retrato de familia a la salida, el besamanos de Monedero, las lágrimas de Iglesias… 
Todo un espectáculo circense –faltó la cabra–, un show con coleta, mochilas, rastas, camisetas –no tardarán en ir al Congreso en chanclas y bermudas– montado para eclipsar a los demás partidos y acaparar todo el protagonismo en los medios audiovisuales y en los periódicos del día siguiente. Y hay que decir que  consiguieron sus objetivos. 
Esta fue la política gestual, puro espectáculo. Pero entrañan más gravedad algunas palabras del líder de Podemos, como el calificativo a PP, PSOE y Ciudadanos de “trío del bunker” después del pacto democrático alcanzado por estos partidos para la constitución de la mesa del Congreso, o el tono matón empleado porque su formación no va a contar con cuatro grupos parlamentarios. 
Con todo, lo más llamativo es que Iglesias y su gente creen que son los mesías enviados para fundar la democracia y salvar a la patria. Dice el filósofo Gustavo Bueno que los partidos emergentes como Podemos tienen un problema: olvidan la historia “y no solo la historia del pasado, sino la del presente”.
Olvidan la historia cuando no quieren recordar que la democracia llegó antes de nacer muchos de ellos de la mano de grandes políticos que, con grandes consensos, lograron la convivencia sin “asaltar el cielo”; o cuando no reconocen que sus predecesores en el Parlamento “gobernaron para la gente” aprobando la Constitución y un cuerpo legislativo que alumbró el período más próspero de la historia de España y abrió el camino para que Podemos ocupe hoy esos escaños. 
Hasta ahora Podemos aportó eslóganes que ocultan la soberbia de quien presume de superioridad moral. El miércoles perdieron la oportunidad de presentarse como diputados solventes y alternativa fiable en un país que, con democracia asentada, aprecia más el respeto a las formas que su folclorismo de recién llegados. 
También dice Gustavo Bueno que uno de los problemas de España es la estupidez y el show de Podemos es una prueba. Les falta un hervor. 

EL CIRCO DE PODEMOS