CUBA LA BELLA

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Ya lo habrán leído: Cuba necesita capital extranjero. Sí, esa Cuba a la que no hace muchos meses acudió de excursión el presidente de Galicia, Señor Feijóo, aquel caballero que navegaba en motora con el delincuente señor Dorado, ahora pide “papas” y reclama ayudas económicas, pero Feijóo viajó hasta la Perla de las Antillas sabe Dios para qué. Cierto, Cuba necesita el capital extranjero, pero en primer lugar y ante todo Cuba necesita libertad. Acaba de aprobar la Ley de Inversión Extranjera.
Tal medida ha puesto de manifiesto el fracaso económico de la dictadura comunista de los hermanos Castro. Esa dictadura a la que acudió Feijóo con la mejor de sus sonrisas. Son cosas de la actual política gallega. Ya en 1995, el desplome de la URSS y el desmoronamiento del bloque soviético dejó a la Isla con el culo al aire y sin su principal sostén financiero. Entonces Fidel Castro tuvo que  admitir que capitales extranjeros invirtiesen en empresas públicas. Ahora, la ruina de su aliada Venezuela  obliga a Raúl Castro a liberalizar su modelo económico. A lo mejor es el momento en que Feijóo rentabiliza su viaje y pone a empresas gallegas en contacto con Cubita la bella. Si, a lo mejor. Ya ha dicho Marino Murillo, vicepresidente cubano, que la isla necesita de 2.000 a 2.500 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa para llevar a cabo su modelo socioeconómico socialista. Átenme esas moscas por el rabo. Se trataría de alcanzar un objetivo de crecimiento anual de entre el 5% y el 7% del PIB, frente al 2,7% actual. Pero todo esto será “caca de la vaca” si los hermanos Castro no inician sin más dilación un proceso de transición que conduzca el país a la democracia. Que cesen las represalias, los encarcelamientos sin ton ni son, que las Damas  Blancas puedan circular sin cortapisas, que desaparezcan las modazas, que se vayan al carajo las cartillas de racionamiento, que la isla pueda salir de su actual situación de pobreza y subdesarrollo y que Feijóo pueda realizar nuevas visitas con motivos reales y sin cargo a los bolsillos de todos los gallegos, que hasta el momento maldito si hemos visto algún resultado positivo de tan torpe visita: mean por nosotros y hay que decir que llueve. Ya vendrá el verano,

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