La fiesta del patrón

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Hoy, aunque el calendario señale a San Francisco de Sales el domingo, los periodistas celebramos la fiesta del patrón. Y como casi siempre sucede  en España, con una comida seguida de discursos. Ya explicó hace años, con mucha gracia este periódico, que hay más autoridades que periodistas y que luego del postre corren los elogios y ditirambos de los que, ay, los días laborables “no saben, no les consta, no toca” o se escudan en el plasma y en un rotundo “no hay más que hablar…”
Pero hoy, estoy seguro, al filo de la actualidad (¿no dicen que los periodistas son los notarios de lo que sucede en el día a día?) honraremos el espíritu del patrón que, según la historia “como los herejes no asistían a sus prédicas, se dedicó a redactar hojas sueltas que repartía de noche por los portales”. 
Y como hoy en día ya no se usa “la vietnamita”, está feo pintar las paredes y contamos con las modernas “autopistas” de la información, las noticias vuelan, las más de las veces impulsadas desde la calle, para contar las miserias de nuestros gobernantes y sus terminales; para advertir de que el rey está desnudo y para denunciar la corrupción que ya se ha convertido en epidemia desde Fisterra hasta Andalucía, pasando por Cataluña, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Valencia, etc.
Ya no vale eso de que “son unos pocos” cuando pasan de cien los llamados por los tribunales y alcanza la docena los que están entre rejas. Y donde entre corruptores y corruptos encontramos a todos los sectores de la sociedad y cuando, sumando lo robado, la cifra supera el dinero recortado en sanidad o en educación. En ayudas para la dependencia y subsidios para los parados. Y detrás de cada caso la sombra de una administración y el gobierno que la manda, que se traduce en la desafección hacia la política y asco, cabreo, para los políticos. 
Y ahí está como respuesta, la ciudadanía pidiendo un cambio. Y el cambio no puede ser más de lo mismo. Y así, los que –por acción u omisión– vivieron sobre este estercolero, no están capacitados para limpiarlo.
Y todo eso salió a la luz, está bajos los focos, gracias a los profesionales de la información. Y es que (Manuel González, dixit) el periodismo nació como contrapoder, para cuestionar toda verdad que se pretende irrebatible. 
Hoy brindaremos por eso.

La fiesta del patrón