Dos informes preocupantes

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Aalgunos informes que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, emite con cierta frecuencia sobre España se les puede aplicar aquella famosa frase que escuché al actor Manuel Manquiña “como te digo una cosa, te digo la otra” y, de esta forma, siempre acierta.
Repasen las hemerotecas y encontraran periódicas “recomendaciones” de este organismo a España para aplicar políticas de austeridad, aumento de la fiscalidad, moderación salarial –incluso bajar el salario mínimo para incentivar la contratación de los jóvenes– y otros consejos en aras de la productividad y competitividad de la economía.
Cuando ven que la soga aprieta demasiado, cambian el chip y emiten otros informes en los que dicen que la austeridad pone en peligro la reactivación económica, alertan de las penurias de los hogares por los bajos salarios, nos reprenden por el alto nivel de paro o denuncian la desigualdad creciente en la sociedad española.  
El jueves pasado se conocía un nuevo informe de la OCDE, “Por qué menos desigualdad beneficia a todos”, y destaca que en España nunca fue tan elevada la diferencia entre ricos y pobres. Esa desigualdad, que se ha disparado de forma alarmante durante la crisis, lastra el crecimiento y es debida, entre otras causas, a los ajustes fiscales, a las subidas de impuestos y a los recortes salariales, que son justamente las “sabias medidas” recomendadas reiteradamente por la propia OCDE.
El mismo jueves se divulgó otro informe de la Agencia Estadística de la Unión Europea, Eurostat, que constata que España tiene tres autonomías –Extremadura, Andalucía y Melilla– entre las regiones más pobres de la UE y estas tres y diez más, es decir, trece de diecisiete, tienen un PIB per cápita inferior a la media europea. Por lo que se refiere a Galicia, se aleja de la UE y retrocede en convergencia a niveles de 2004.
Los datos son los que son y, pese a las contradicciones de la OCDE, los dos informes constatan algo tan real como la desigualdad social y territorial que existe en España. Quiso el azar –o estos organismos– que ambos informes vieran la luz en vísperas de  elecciones municipales. ¿Sería con a la intención de poner deberes a los concejales electos?
Sin duda, los gobiernos cercanos de los concellos también pueden aplicar políticas de estímulo del crecimiento para crear empleo, rebajar la desigualdad y recuperar la convergencia perdida. En esto consiste gobernar para los ciudadanos.

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