ARROJAR LA CARA IMPORTA...

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Que al espejo no hay por qué. Así reza la estrofa del clásico. Y a fe que es aplicable a lo que, a la sazón, vienen reflejando los periódicos. Me entero, por ejemplo, de que en Galicia hay diez mil parados más desde el pasado octubre (¿se entera, señor Feijóo? ¡Viva Cuba!). Me entero también de que la Armada española no encargará más barcos a Navantia hasta 2017 y, está claro, el sector naval agoniza, no hay perspectivas de recuperación y el retraso del flotel prometido a Ferrolterra parece que será eterno.
Claro que los 2.300 trabajadores que quedan en los astilleros de Ferrol podrían ser invitados por el alcalde de La Coruña a la Laponia de María Pita. También me entero de que los españolitos de a pie tenemos la luz más cara de Europa y de que el déficit tarifario lo pagaremos los ciudadanos como consumidores y como contribuyentes.
Asimismo, me entero de que la CIG ha reiniciado las protestas por el parón del metal en Vigo (Señor Feijóo: ¡Viva Cuba!). Por otra parte, me entero también de que Galicia es la comunidad donde más han subido las reclamaciones contra la banca y de que la Asociación Galega de Afectados por las preferentes estima en 25.000 el número de personas a notificar. ¡Toma ya, banca honrada!. Y me entero de que cuando se sustancie este procedimiento, se va a seguir uno nuevo para las subordinadas, que significaron en su día otra chapucita bancaria. Y es que toda España se hizo eco de la condena a Novagalicia a devolver 4.800 euros de un contrato de obligaciones subordinadas en el que ¡un bebé de 4 meses! Figuraba como ordenante. Tuve que restregarme los ojos para no creer que estaba soñando. Semejante proceder debería figurar en el libro Guinness de los Récords. Otra vergüenza para la banca. Podría seguir “ad infinitum”, pero prefiero felicitar a Feijoo por sus éxitos al frente del Gobierno de Galicia, así como por sus positivos viajes que espero se sigan llevando a cabo en un futuro.

ARROJAR LA CARA IMPORTA...