LA CONSTITUCIÓN, ELLOS Y NOSOTROS

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Ellos son inviolables o están aforados. A nosotros se nos acaba la justicia gratuita; ellos tienen algunas ventajas como la soldada a fín de mes que tiene un tratamiento especial en Hacienda o, en casos más singulares, una manga ancha ¡y numerada!
A pesar de las bancadas vacias en muchas ocasiones sus señorías, tiernen un “plus” a la hora de jubilarse y, aunque tengan piso en Madrid, cobran un “extra”. El común si tienen piso pueden desahuciarlos y si no tiene el alquiler sube, mientras los salarios bajan por el bien de las exportaciones.
La Constitución, esa que tanto nombran para arrimar el ascua a su sardina, se cambia un día cualquiera –por ejemplo en agosto de 2011- para establecer un techo de gasto. Traduzco: para reducir los gastos sociales y pagar la crisis a quienes la provocaron.
Ellos gozan de privilegios y nosotros, con menos derechos cada día, recogemos, padecemos,  la interpretación que hacen de la Carta Magna. Así lo de “una vivienda digna”, es una metáfora; el trabajo, también digno, es una coña mientras se lo carga la reforma laboral y la patronal, insaciable, pide más.
Los artículos sobre los derechos sanitarios o en materia de educación quedan relegados al “techo de gasto” y los que programaron el aeropuerto de Castellón, el mausoleo del Gaias, las radiales de Madrid, siguen en sus puestos.
Y en realidad quien manda sobre la pesca, la agricultura, la construcción naval –por citar algunos temas que nos tocan muy de cerca – no son Mariano y sus mariachis sinola troika, el FMI y otros organismos que ellos manejan y nosotros aguantamos.
Y añadan a todo eso un deficit democrático donde Esperanza Aguirre se declara por encima de las leyes; el vice-portavoz popular Hernando bendice a los sublebados que llenaron las cunetas de cadáveres y el Parlamento gallego es uno de los menos transparentes.
Ahora, en mayo, podemos elegir entre  la Europa mangoneada por la derecha o la Europa social, de los pueblos,  que demanda la ciudadanía en la calle.
Y el lunes,  día 14 de abril, recordaremos que a los presidentes – Suarez, por ejemplo – lo eligen millones de ciudadanos mientras “el de arriba” está puesto por el dictador y una larga lista que incluye a “El Casto”, “El Cruel”, “El Pasmao”, “El Felón!,   etcétera. Pero claro está atado y bien atado (que diría Franco) en ¿nuestra? Constitución.

LA CONSTITUCIÓN, ELLOS Y NOSOTROS