Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
El Ideal Gallego Fundado en 1917

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Los cimientos y los foguetes

Alguien con imaginación descubrió hace una temporada la estrechísima relación que existe entre la monarquía y la economía. Datos objetivos avalaban su hallazgo, que divulgó a través de internet para que todo el mundo tuviese acceso a él: Mientras el rey y la bolsa se desploman; Froilán y la prima de riesgo se disparan. Un enunciado conciso, pero irrefutable.

Pasadas unas semanas, y cuando ya no se sabe con quién mantiene relaciones la economía –sobre todo la española–, se ha encontrado, sin embargo, un nuevo vínculo de la monarquía. En este caso el que une a los políticos, los parientes políticos, de la familia real: su afán irresistible de pasar por las salas de justicia. Primero fue Urdangarín y ahora el padre, la abuela y una tía de doña Letizia. Dicen que el exjugador de balonmano, siempre tan correcto en las formas, fue el primero en solidarizarse con los familiares de su cuñada.

Los republicanos vuelven a botar foguetes, porque ven un poco más erosionada a la Corona, pero convendría que recordasen que esa inclinación a visitar los juzgados no es una exclusiva de los allegados a los inquilinos de la Zarzuela.

Incluso tampoco estaría mal que se diesen cuenta de que ellos mismos socavan a veces los cimientos de su ideología. El líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, demostró en poco más de 24 horas que su supuesta superioridad moral es una patraña. Sobre la muerte en accidente de tráfico del disidente cubano Oswaldo Payá, que podría haber sido provocada por el régimen, aseguró que era “un fallecimiento más de los muchos que se producen en la carretera”. En cambio, al día siguiente expresó su “profunda tristeza y pesar” por la muerte de Pesces-Barba. Es decir, todo depende de que sea o no uno de los nuestros.

Unos y otros hacen labor de zapa en perjuicio de su propio bando y parece injusto valerse de las citaciones judiciales para golpear a la Corona, porque son otros muchos los que desfilan por los despachos de los magistrados. Por ejemplo, si uno decide ser político –no de los parentesco sino de los que se presentan a las elecciones– en Lugo o en Valencia tiene muchas probabilidades de acabar prestando testimonio ante un juez.

Y, sin embargo, en esos casos los republicanos no sienten que se erosionen las bases del sistema; lógico, porque se supone que tanto en Lugo como en Valencia hay republicanos y alguno de ellos podría verse también en el trance de declarar ante un juez.

Lo mejor, por lo tanto, es dejar los foguetes para las fiestas y ayudar así a la supervivencia de las empresas pirotécnicas, que con la crisis no lanzan ni un cohete de sete estralos.