Leer instruye

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por ejemplo leer el Estatuto de Galicia. No conocerlo le valió una regañina al senador Barreiro, que inició su carrera política como concejal bajo la batuta de Cacharro Pardo y fue  rival de Núñez Feijóo en 2006 en la batalla de la sucesión por ocupar el lugar de Fraga. 
Ahora repasará con detenimiento el Estatuto para separar la verdad de los cuentos. Por ejemplo: el gobierno gallego con su presidente al frente, tiene la obligación de fomentar y planificar la actividad económica. De modo muy especial en la industria con programas estimuladores de la ampliación de actividades productivas y la implantación de nuevas empresas. Vamos que para eso cobra. También debe planificar sectores como la agricultura y la ganadería. Resumiendo cuando el señor Feijóo y sus acólitos cargan contra Madrid cuando hay un problema y se ponen las medallas cuando hay un acierto, lo que cheira que fede. Pero por si tiene dudas sepa que todo esto que usted leyó hasta aquí corresponde a los artículos 30, 38, 131 y 149 de nuestro Estatuto que se puede consultar gratis en Internet.
Pero volvamos a nuestro entorno: en declaraciones a la radio Feijoo afirma, refiriéndose a las elecciones, que “esto no va de partidos”. Esperemos que no pida volver a la democracia orgánica. Ya saben, aquello del tercio familiar, sindical y de entidades pues España era diferente que decía Fraga. Tenemos la huida de Feijóo del debate organizado por la SER enviando al sobrino de Fraga solo ante el peligro. Y es que la vida sigue igual: Fraga propone a Feijóo y, éste, promociona al sobrino de Manolo. Por cierto en el siglo pasado Fraga subvenciono a Fenosa con millones para un plan (MEGA se llamó) de mejora en el rural. Ahora Feijóo, al constatar que el rural gallego está en la llamada “pobreza informática” y promete otro plan .O sea que el anterior fue una desfeita que duró del Feij009 al Feij020.
Detengámonos en el presente: los sanitarios gallegos salieron a la calle ¡otra vez! para denunciar que nunca antes se habían derivado tantos enfermos a la privada. Urgen la reposición y adecuación de los cuadros técnicos del personal sanitario. Protestan contra las contrataciones eventuales del SERGAS que no respetaron las propias normas establecidas por dicho organismo. Añadan las demandas contra las residencias de mayores de DomusVi, empresa que aprobó un beneficio de más de diez millones de euros, y ahora se enfrenta a varios procedimientos judiciales. Leer cultiva la verdad.

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