Ecos de la nueva normalidad

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en esta nueva normalidad nos estamos acostumbrando a que nada sea como antes, aunque al final, las cosas no cambien tanto. El mejor ejemplo es la Selectividad, que comenzó ayer para los estudiantes gallegos que aspiran a entrar en la universidad. Más distancia entre ellos, exámenes en institutos, mascarillas antes de entrar y acceso muy escalonado a las aulas para evitar las aglomeraciones. Pero, al final, es que las preguntas sonaron a las de siempre, de Fernando VII a la economía del franquismo. Y, por supuesto, los nervios de aquellos que se juegan en unas pocas horas buena parte de su futuro como personas. Como si fuera un simulacro de lo que viviremos el próximo domingo, con unas elecciones diferentes e iguales al mismo tiempo, con mascarillas y papeletas y con recuento, interventores y un vencedor que gobernará los próximos cuatro años. Todo cambia para ser igual.

Ecos de la nueva normalidad