“VERDURA” Y REVUELO

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Me refiero al café-bar “Verdura” que hace pocas lunas echó el cierre definitivo en la plaza de María Pita. Mi recuerdo emocionado para el que fue su creador Nocho Verdura. Ahora los ediles tienen que acudir a diferentes puntos de reunión para llevar a cabo acuerdos, zancadillas, conspiraciones y demás paridas. Como los muchos que tuvieron lugar en el pleno ordinario que celebró la corporación municipal de La Coruña, el día 4.

Ni haciéndolo con toda intención se puede llevar a cabo un pleno con menos asuntos de interés para la ciudadanía y tres horas dedicadas por los ilustres (¿ilustres?: ja, ja) munícipes para atacarse unos a otros con el consabido “y tú, más”. Es vergonzoso tener que soportar a esta mayoría de concejales que estarían mejor ubicados en el literario “Patio de Monipodio” o, si me apuran, en la “Corte de los Milagros”. Julio Flores –cerebro gris de Negreira– arremetió contra los bloqueiros municipales: “Estaban ustedes en la Xunta cuando surgieron las preferentes y no dijeron esta boca es mía”.

Después saltó Nogueira, que lleva lustros calentando sillón municipal: “En la cabalgata de Reyes, el contrato olía al estilo del popular Baltar”. Ya saben, el cacique de Orense. Para broche de oro Santiso, portavoz de Esquerda Unida: “En la EDAR hay un claro signo de enriquecimiento ilícito, ya que la gestión fue de Liñares, el de la trama Pokemon”. Y así, “ad infinitum”, echándose mierda los unos a los otros.

¿Y el alcalde Negreira? Bien, gracias. Más basura “plenaria”: auditorías de Nostián, dimisión de Rajoy, sobrecostes en la EDAR, frases como “cómplices, chapuza sin precedentes”, “corruptela de dimensiones espectaculares”, “documentos falsos”, “parece mentira, parece mentira”, etc. etc.

En suma, un gigantesco corral absolutamente alborotado. Y, en el fondo, el soniquete de un entremés cervantino: “Quisiera ser regidor, regidor quisiera ser, para hacer cumplir las leyes y no cumplir con la ley”. En resumen, una absoluta vergüenza, pero tenemos lo que merecemos: hemos votado locura.

“VERDURA” Y REVUELO