Un mal lugar para los paregrinos

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LA vida de la alcaldesa de Sarria, la socialista Pilar López, es agitada, muy agitada; su silla no para de moverse, y no por la réplicas de los terremotos tan habituales en Triacastela, sino porque la oposición la derrota una y otra vez en los plenos y la deja al borde de irse a casa. Ella, sin embargo, resiste, espera a que pase el tremor y sigue adelante, como si nada hubiese ocurrido, na procura de un nuevo fracaso. Y ya ha conseguido uno para la Semana Santa: la oficina municipal de turismo permanecerá cerrada por falta de personal. Ella culpa al interventor del Ayuntamiento; él calla y los peregrinos dicen unos pecados terribles.

Un mal lugar para los paregrinos