LA REBELIÓN MUNICIPAL

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La presidenta de la Comunidad de Madrid propuso la semana pasada vaciar las autonomías y devolver al Estado competencias en sanidad, educación y justicia, propuesta que puede ser políticamente incorrecta, pero reabre una reflexión necesaria sobre la racionalización del gasto de las administraciones para garantizar la sostenibilidad del sistema.

Aquí somos más modestos y, de momento, en lugar de proponer devolver competencias, estamos en la etapa de la fusión de concellos que el presidente Xunta anunció en el debate del estado de la autonomía, quizá con la esperanza de que detrás de Oza dos Ríos y Cesuras se irían sucediendo alianzas entre otros pequeños ayuntamientos.

Pero en Galicia el localismo goza de buena salud. Por eso las proclamas matrimoniales de Oza y Cesuras produjeron el efecto contrario en un número relevante de alcaldes populares que, invocando “la identidad cultural propia”, rechazan la fusión de sus pedanías.

Si los alcaldes rebeldes miraran a Grecia e Italia estarían encargando estudios para que la fusión de sus concellos no les sorprenda cuando sea impuesta

 

Sin duda, el presidente de la Xunta tiene un problema con la resistencia de los alcaldes rebeldes, pero se queda corto cuando les dice que “si las fusiones no las hacemos nosotros, a lo mejor las hacen otros desde fuera”.

El jueves pasado llegó a Madrid una misión de la Comisión Europea para analizar nuestros desequilibrios económicos y elaborar un informe para la misma Comisión que puede acabar formulando “recomendaciones”, paradójicamente de obligado cumplimiento, en forma de nuevas medidas y ajustes. Que nadie descarte que esa Europa, los mercados y la propia estructura municipal insostenible –Os Blancos es el último ejemplo–, acaben imponiendo las fusiones como primera medida de “ordenación del territorio” para ser más eficientes en la prestación de servicios al ciudadano.

Si los alcaldes rebeldes miraran a Grecia e Italia estarían encargando estudios e informes para que la fusión de sus concellos no les sorprenda y resulte atractiva para sus poblaciones cuando sea impuesta.

También cabe la posibilidad que la misma Comisión Europea, en línea con la presidenta Aguirre, “recomiende” adelgazar las estructuras autonómicas –consellos de contas, consellos sociales, defensores del pueblo y otros organismos– para hacer viable el modelo de Estado y equilibrar las cuentas públicas sin necesidad de seguir asfixiando a los ciudadanos con tantos impuestos y recortes en servicios básicos. Pero ya verán como los gobiernos no recortan por ahí.

LA REBELIÓN MUNICIPAL