Pobres de última generación

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Internet es la forma en la que viajan los nuevos pobres de clase media. Sin techo y con móviles de última generación. Subiendo por un parque de Ourense, los jóvenes adoran sentados en postura de yoga a sus móviles; mirándolos, parecen que les interrogan sobre su futuro.
Una generación con el paro como porvenir y toda la información a su alcance. Todos tendrán un teléfono móvil de última generación y un ordenador que los conectará con un mundo que ha mirado hacia otro lado y que se han conformado con aquello de la “generación perdida”; con una cultura sin preguntas, quizás condenados a una pobreza de última generación o a una emigración conectada.
Todos serán, o la mayoría de ellos, cultos con un analfabetismo real sobre la vida, porque les han metido una sobredosis de progreso inútil. Colgados del último invento; y el Estado renunciando a todo lo comunitario.
En una estación de autobuses de Santiago una hilera de jóvenes manda mensajes imposibles. No saben que su futuro jefe los vigila en Facebook o en las redes sociales; sus dedos son la verdadera policía secreta.

Pobres de última generación