:::: JUEVES ::::

|

El ridículo jamás alcanzado por un alcalde de A Coruña

LOS conocedores de las interioridades de la Marea juran y perjuran que Xulio Ferreiro es el mejor de entre todas las xentes común. Pero sabiendo que hasta los médicos más prestigiosos se equivocan cómo no se van a confundir los estudiosos del flujo y reflujo de las aguas que inundan María Pita. Si el alcalde es el más válido, qué se puede esperar de las otras voces blancas del coro que dirige, porque su recital sobre el Puerto Exterior es una de esas actuaciones en las que incluso la claque patea. Desde el mismo instante en que concluyó su vergonzosa intervención le han llovido palos políticos por todos los lados y de todos los colores, incluida una afirmación antológica del socialista Dapena: “Fue a Madrid a vender la imagen de la ciudad y la dejó vendida”. También la Autoridad Portuaria le ha respondido con argumentos que aumentan el ridículo en el que él mismo se puso, pero al regidor le da igual, ni se inmuta. Su impasibilidad recuerda a la de quienes no pierden la calma cuando el pelo se les encanece repentinamente, porque saben que con un tinte recobrarán la antigua apariencia; pero es solo eso, pura apariencia. Las canas –la realidad– continúan debajo. 

El PSOE reduce un poco más su cuota de dignidad

EL relativismo, el buenismo, la transversalidad y demás tonterías de las que el zapaterismo impregnó al PSOE mantienen toda su vitalidad. Pedro, “La Sonrisa”, Sánchez no ha mostrado ni el más mínimo interés por librarse de ese lastre; a él le va de maravilla, así que por qué se va a preocupar por devolver al partido el espíritu que en otro tiempos lo hizo grande. Pero esa renuncia a los principios supone  tirar por la ventana, por ejemplo, la dignidad. El alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, demostró que la tenía y se negó a ser un objeto con el que se puede comerciar. Por desgracia para él, en el PSdeG abundan los tratantes de seres humanos que consideran que no existe más interés que el puramente mercantil y que no dudan en valerse de la traición para alcanzar sus objetivos, llegando a purgar al que les planta cara. La expulsión de Martínez es la prueba de los valores que priman entre los socialistas.

Yolanda Díaz apea a AGE del podio

TODAS las rupturas tienen consecuencias, aun siendo la de una pareja de hecho como la del casi octogenario Beiras y su joven compañera Yolanda Díaz. La renuncia de la comunista a su escaño para ser candidata de En Marea hará que su asiento en el Parlamento gallego lo ocupe Mónica Fernandez. Como esta es militante de Cerna –la escisión de AGE que encabeza López Rico– se pasará al grupo mixto para sentarse junto a su compañera Consuelo Martínez. De esa manera los nacional-comunistas pasarán a ser la cuarta fuerza, ya que contará con un representante menos que el BNG, que recupera la medalla de bronce.

Cataluña aún existe

EL proceso independentista sigue vivo; Occidente está metido en gravísimos problemas, pero los catalanes siguen erre que erre a lo suyo. De hecho, Sociedad Civil Catalana mantiene la solemnidad propia de ser una unidad de destino en lo universal. “Madrid nos roba las inversiones que ahuyentan los separatistas”, sentencia en su informe sobre riesgo político-económico de Cataluña. ¡Con un par! 

Afloran los brotes naranjas

AQUELLOS brotes verdes que ministra Elena Salgado entreveía en tiempos de ZP nunca llegaron a aflorar. Es más, una vez desalojado Zapatero de la Moncloa, aún tuvo que pasar bastante tiempo hasta que agromasen. Rajoy los vio antes que nadie –el jardín del palacio presidencial debe tener buena tierra de cultivo–, pero a las familias casi ni han llegado todavía. En cambio, los brotes naranjas ya dan fruto en el sector inmobiliario. Solo hay que pensar en los proyectos urbanísticos en los que está enfrascado Manuel Jove para darse cuenta de que la cosa marcha, pues en Madrid –junto al parque Warner– maneja 240.000 metros cuadrados y en Dorneda (Oleiros) construirá un  hotel en el pazo de Xaz y una urbanización con 700 viviendas. Está claro que vuelven los buenos viejos tiempos.  

José Blanco, el ministro ninguneado

JOSÉ Blanco, que en Galicia hizo carrera política como Blanquito y en Madrid, como Pepiño, busca en Bruselas una tercera personalidad. Él alumbró la idea, ahora tan arraigada, de tomar café en las gasolineras, pero el partido le pagó su condición de creador de tendencia despachándolo a la Eurocámara, donde se ha encontrado con la que fue una de sus pesadillas: el diseño de la línea férrea Ourense-Santiago. Pero como dicen que el que tuvo retuvo, no sintió el mínimo pudor para afirmar ante un grupo de víctimas del Alvia que se enteró tres días después de la catástrofe que no había Ertms y que quien lo sabía era el director de seguridad de Adif... O sea, sus subordinados lo ninguneaban.

El grave problema de los indigentes santiagueses

ANDAN revolucionados los comerciantes de Santiago, sobre todo los del área Compostela Monumental, que agrupa a los de los zona antigua, con los indigentes. El gerente de la asociación, José Ángel Blanco, como portavoz de todos ellos ha denunciado que los homeless han tomado la praza do Toural –Galicia, Mellor sen Touradas– y la rúa do Vilar,  donde “instalan tiendas de campaña, orinan en la calle, se pasean medio desnudos e increpan a los turistas”. La imagen, en un escenario con tanta historia, se antoja vergonzosa, por lo que Blanco pide a la Marea del Sar que solucione el problema y si considera que no es un problema se lo lleve a los soportales de Raxoi. Que no rete a Martiño, que lo resuelve todo con la gorra... o a gorrazos. 

Tino saca la podadora para eliminar las malas hierbas

CUENTAN de Arsenio Iglesias, al que se atribuye la paternidad de tantas frases geniales como a Ortega, que un día le dijo a un futbolista desmelenado: “Corta o pelo para xogar ao fútbol”. Tino, en una interpretación libre de ese mensaje, ha cogido la podadora y ha empezado a dar trasquilones a las filiales del Deportivo en pérdidas, cuyos números rojos perjudican lógicamente al principal interés del club: el fútbol. Primero le tocó a las dos firmas relacionadas con los medios de comunicación y la publicidad; después le llegó la hora al Playa Club –a través de un cambio en el modelo de gestión– y ahora al gimnasio Zona Fit, que ha echado el cierre. La Deportienda y la Deporclínica, ambas rentables, son ya los dos únicos vestigios del nepotismo megalómano de otros tiempos.

:::: JUEVES ::::