“PERO NO LA TOQUÉIS...”

“… así es la rosa” decía el poeta. Y mira tú que estaba tranquilita la ley del aborto. La respetaban todos los países del mundo civilizado y hasta ponían como ejemplo a España por la racional redacción de dicha ley. Bueno, andaba un tanto escamado Rouco Varela, al que aprovecho para felicitar por la sobrinaza que tiene, dotada con un tipo de aquí te espero y que salió en Interviú en “pelotita picada”, creo que con no demasiado agrado por parte de su tío. Bueno, pues, a excepción de Rouco, españoles y extranjeros, tirios y troyanos, medios de comunicación y hasta mi tío el del pueblo denigran a Gallardón, el teórico ministro exprogresista, por la ley que se ha sacado del caletre. Monago (PP), Feijóo (PP) Cifuentes (PP), Borja Sémper (PP), Valdeón (PP), León de la Riva (PP) y cientos de peperos están que fuman en pipa contra el “modelo Gallardón”
El PSOE pedirá explicaciones en el Congreso. Pero como sus señorías se parten el espinazo trabajando y “hacen novillos” todo el mes de enero, habrá que esperar a febrero para que el follón se ponga en marcha. Gallardón fue siempre un acomplejado de su padre y un envidioso enfermizo. Y ahora es verdad que necesita poner su nombre a algo que le trascienda, para bien o para mal, es otra cuestión.
Con este adefesio de ley Gallardón nos pone en la misma línea de Polonia e Irlanda y nos aleja  de las leyes de plazos que existen en Francia, Alemania o Italia. Así pues, encontramos lógico el tremendo ataque que le lanzó “Le Monde”. Lo que busca Gallardón es congraciarse con la extrema derecha de su partido que está cabreada porque no se cumplieron los puntos del programa en materia económica.
Algo hay que remarcar: la tibia defensa que de este conato de ley hizo Rajoy en su rueda de prensa del último Consejo de Ministros de 2013. Puede ser que Gallardón haya querido rendir homenaje a su padre, el político de derechas José María Ruiz-Gallardón o puede ser que el actual ministro necesita pasar a la posteridad, aunque sea con escándalo. Posiblemente este sea su último proyecto como ministro de Justicia.

“PERO NO LA TOQUÉIS...”

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