Las guerras púnicas hoy

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La Cadena SER, a la que tanto queremos y citamos, nos ofreció la audición de parte de los audios de un nuevo capítulo de la “Operación Púnica”, que no tiene mucho que ver con aquella pelea de Roma para anexionarse Grecia que tanto cabreó a Cartago, pues entonces allí aún no estaba el PP, implicado como saben en esa operación de saqueo que toma el nombre de las guerras Púnicas.
Y los audios nos aclaran que un empresario confesó inflar facturas de actos del Partido Popular para repartir dádivas con las gentes del partido en unos casos y en otros para organizar mítines de Esperanza Aguirre, falseando las cuentas.
Resumo: esta Púnica del siglo XXI: además de trampas –unas veces para el PP y otras para sus representantes más partidarios– competían dopados. Para el juez insructor aquello parecía una película de Berlanga…
Años después de las comentadas llegan los idus de marzo para el César al que “apiola” Bruto y de ahí nos llega la película de Marlon Brando y el “y tú también, Bruto…”, que un servidor de ustedes usa para referirse a otra historieta de hoy en día y aquí mismo: el fiscal ve indicios de prevaricación de la Marea en la decisión del Gobierno local prevaleció el interés de ceder el edificio a Proxecto Cárcere.
Desde el Ayuntamiento se anuncia la disposición de todo el equipo de Xulio Ferreiro para facilitar al juzgado toda la información” de la cárcel. El Ministerio Público considera que la Marea delinquió en la cesión de la cárcel. Hasta aquí lo publicado por la prensa en relación con el “proxecto”. Y aquí mi comentario al asunto tomando, insisto, la frase del César: ¡También vosotros, Marea-Podemos! Estoy dispuesto a aceptar que habéis metido la pata, pero nunca os perdonaré que, además, también hubierais metido la mano.
Hace falta una aclaración, pronto y clara, para no defraudar a quienes os recompensaron en las urnas, atendiendo vuestras proclamas de regeneración, Para que puedan volver a creer en vuestro contrato firmado el día de la presentación del partido, donde afirmabais “queremos, sabemos, podemos” y prometíais democracia, transparencia y lucha contra la corrupción.
Y entre otras cosas para que no metan a todos en el mismo saco, una fórmula que tienen los que más deben esconder para refugiarse en la frase de Aznar: “tenemos una opinión apocalíptica de la corrupción autodestructiva”. Ellos, que destruyeron el país. Pero, espero, todos no son iguales.

Las guerras púnicas hoy