La Navidad de los allegados

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Entre lo que nos gusta llevar la contraria porque sí y los que nos encanta meterle el dedo en el ojo a los que nos dicen lo que tenemos que hacer ya nos estamos frotando las manos con el tema de los allegados navideños. De pronto somos unos puristas de la lengua y, con el diccionario en la mano, proclamamos que allegado es aquel “cercano en parentesco, amistad, trato o confianza”. Y nosotros, de esos, como Roberto Carlos con los amigos, tenemos un millón. Y ya nos vemos saltando de comida en comida –de diez personas máximo, escrupulosos con la norma que somos– con compañeros de trabajo, colegas de gimnasio, amigos de la infancia repartidos por el mundo a los que solo vemos en Navidad y, por supuesto, el grupo habitual. Dice el ministro Illa que está claro a lo que se refiere el Gobierno con el término. No sabe que no es cuestión de no entender, sino de ser muy listos.

La Navidad de los allegados