Cambio de cromos

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Agustín Muñoz.Grandes, general del Ejército de Tierra en la reserva ha publicado en ABC un articulo pidiendo a la alcaldesa de Madrid  –recogevientos del pasilánize callejero– que no quite la placa que recuerda a los caídos de la División Azul. No le pide que “absuelva a  padre” –condecorado con mil distinciones del Ejército alemán, la Legión del Mérito de los EEUU por Eisenhower, la Legión de Honor en grado de Gran Comendador por el Gobierno de De Gaulle y el de Adenauer con la Gran Cruz del Mérito Civil– pero si que mantenga vivo el sacrificio de los cinco mil muertos y veinte mil heridos en su lucha contra el comunismo.
Resulta harto difícil separar el grano de la paja. Los vencedores siempre escriben otra historia distinta a la de los vencidos. Y esto que se da en las páginas de todos los conflictos bélicos se mantiene repetitivo. Los griegos de Maratón, Salamina y Platea. Las luchas de
la Reconquista hasta la toma de Granada. Campañas del Gran Capitán en Italia. Lepanto. Trafalgar. San Quintín. Breda. Los revolucionarios franceses. Prusia. Pedro el Grande. La Gran Guerra de 1914. El asalto al poder de los soviets, la última conflagración mundial... Lo mismo podríamos decir si hablásemos de artistas o extendiéramos el comentario a científicos, inventores o descubridores de toda clase y condición.
El mundo, lo advirtiera con irónica mordacidad Wenceslao Fernández Flórez en “Las siete columnas” está cimentado sobre los pecados capitales y los enanos progresistas andan que te pego contra los héroes y grandes hombres por un problema de envidia. La entrevista Franco-Hitler en Hendaya fue un intercambio de cromos –la División Azul a cambiode nuestra neutralidad–. Esa era la deuda contraída, porque Rusia era cuestión de “un día” para nuestra infantería. Además, los hielos estaban ahí y el general invierno hacía de las suyas. Embajadores en el infierno. El camino del adiós. Divisionarios sin retorno...
 

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