ANALIZAMOS LOS TRES AÑOS DE “O NOSO PRESIDENTE”

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El miércoles, San Perfecto,
se cumplen tres años de la llegada de don
Alberto  a la Presidencia de la Xunta
y aquí, hacemos cuentas…

Aberto Núñez Feijóo cumplirá tres años como presidente de la Xunta el próximo miércoles. Si usted busca sus datos en internet se encontrará con la biografía oficial, su blog y otra biografía donde se citan amigos y gustos. Detengámonos, solamente, en los datos oficiales para destacar que Don Alberto aprobó las oposiciones para funcionario de la Xunta en 1985; de aquí se nos fue a Madrid para hacer carrera política y volvió en 2003 como figura emergente a la Xunta de Fraga… Así pues, “o noso presidente” vivió siempre del dinero de los administrados –como funcionario y político– que, ahora, le hacemos las cuentas…

 

Una figura emergente > La victoria frente al bipartito le convirtió en Feijoo9, un héroe, que iniciaba desde aquí la reconquista de España para la derecha que encarnada en Mariano Rajoy, derrotado dos veces por Rodríguez Zapatero. Desde un “todo vale” que incluía fotos del candidato apagando un incendio vestido de domingo hasta el “affaire” de los coches, sillas y motos que tanto le jalearon desde la brunete mediática…

El enemigo a batir era Madrid, el Gobierno central, en una política que, poco a poco, fue desinflándose hasta aquella patética declaración de que “no tenía competencias” (era incompetente, que tradujo el pueblo con sorna) y que la “caja” estaba vacía por culpa de la “deuda histórica” que reclamó valientemente al gobierno de ZP y que ahora, con Currás en Madrid, esconde la idea no sea que…

 

En horas bajas> Las grandes cuentas del estado reducen en un 78% los fondos para políticas de empleo lo que en Galicia se traducen en 4.000 parados más de forma inmediata y, el resto de las políticas económicas golpean en sectores claves que llevan a Galicia a sus peores resultados en los últimos años pues la comunidad creció la mitad que la media de la economía española…

Dos grandes proyectos: la fusión de las cajas de ahorro y la de los entes locales, están en el guindo. Unas, perdón por el chiste fácil, en manos del ministro de Guindos, y a las otros se le han rebelado sus propias tropas. Añadan a sus problemas el alcalde de Santiago, muy popular en las redes de internet, los jefes del Igape, el delegado de la Xunta en Ourense; los flecos del caso Campeón, la orquesta de Fisterra y, ay, el inacabado serial de Gürtel en su “cartel” gallego… Nos enteramos que los “malos” de antes de febrero serán amnistiados al igual que los defraudadores. ¡Nos defrauda, jefe! Y es que, además, la economía “vai arrecú…” Pues las cuentas públicas han perdido 1.600 millones en tres años, el paro no cesa y aquí ya tenemos el “repago” a través de la gasolina...

 

¿Viene el maná? > Las noticias que llegan a través de los presupuestos obligan a la Xunta a mostrar su gratitud a Rajoy que “apuesta por Galicia en el peor momento económico “

Esta especie de maná fue tildado de “apuesta electoralista” desde Andalucía (igual que antes hacían desde el gobierno gallego cuando Madrid destinaba los cuartos a Cataluña, Andalucía, Valencia, etc. ) aunque para el diputado-articulista Arias Veira, la razón del premio, por sorteo, es por “la importancia reconocida a Galicia por entrar en el esquema de una España territorialmente integrada…”. ¿Se trata de pintar los números en un papel como el Plan Galicia, nacido sobre los restos del “Prestige”?

Ahí está el dilema que preocupa al Presidente de la Xunta pues si las elecciones se celebran en la primavera del año que viene hay que rendir cuentas de estas promesas y si , como le piden muchos de los suyos, las convoca en otoño no valdrán nada

 

¿Viene el maná? > El Sr. Conde reconoció ante sus vasallos que desvió los impuestos que cobró de sus arrendatarios para tapar deudas… Ya tenía un “pufo” con la autoridad –que pagó “sobre el gong” para conseguir el título de preboste mayor– y dicen mis aturuxos que hay mas deudas.

O sea: el dinero en vez de servir para pagar a la Hacienda del Rey –para educación, sanidad, dependencia, carreteras–, fue para mantener –a todo lujerío– a su familia en la Corte ¿o son dos, mi señor Conde?

Camaradas ¡Como está la nobleza!

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