AL MENOS PIDA PERDÓN, SEÑOR FERREIRO

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Rectificar es de sabios y hacerlo todos los días es de necios”. La frase es de un tal Felipe González, el mismo que hizo de la rectificación una cuestión de Estado cuando, dicho sea de paso, le dio la vuelta a la tortilla del ingreso de España en la OTAN. Eran otros tiempos y la sensatez, un valor mucho más apreciado entre una clase política que no admitía dudas sobre los pilares democráticos. En nuestros días convivimos con peculiares políticos empeñados en demostrar que la línea que separa al sabio del pelele es muy delgada y se sostiene en dos finas columnas.
Por un lado, y tomando a González como referencia –sin que sirva de precedente– el sabio es el que hace de la rectificación una excepción, no un hábito. Pero el sabio es, por encima de otras consideraciones, el que es capaz de pegar lo más posible la palabra perdón a su error admitido. Cuando el alcalde Ferreiro sale a la palestra tratando de convencer a los coruñeses de que su cambio de planes con el calendario fiscal responde a una sensibilidad sobrevenida no consigue más que persuadirnos a todos de que, efectivamente, es una víctima de la improvisación.
Aún así, se hubiese hecho acreedor a la indulgencia si fuese el agujero del IBI el primero en el que mete la pata. ¡Qué va! Bate records. Va de pifia en pifia a unas velocidades que revelan por qué La Marea realmente nos marea. Sin tiempo para digerir el empacho de sorpresas que nos ha tenido con la boca abierta va ya para diez meses, es capaz de aplicarle la tijera –¡ay, las tijeras!– al sueldo de las limpiadoras de María Pita, de regatear los acuerdos del Pleno, de nombrar a cinco directores de área a 60.000 del ala por cabeza y de resucitar la Patrulla Verde justo después de amagar con retirar a la ciudad de la red de Cool Cities. Y todo casi a la vez, como si de un malabarista de semáforo se tratase.
Con el IBI se ha coronado. Ha conseguido lo que parecía imposible: unir a toda la ciudad en un clamor popular por el freno y la marcha atrás. Y aún presume de haber escuchado a la gente. ¡De traca! Para este viaje le sobraban alforjas. Si hubiese preguntado, si hubiese consultado, si hubiese hecho caso a quienes saben de esto… Apuesten a que esta no ha sido la última. Antes de que cante el gallo y San Pedro reniegue tres veces, aprovechando la coyuntura, Ferreiro volverá a recular. Al tiempo.
Sepa, señor alcalde, que aunque ya no sea usted de fiar el grupo municipal del Partido Popular le va a echar una mano. Le va a dar una nueva oportunidad de disculparse ante la ciudad. Mantendremos la petición de un pleno extraordinario para su examen de conciencia y propósito de enmienda. Esto no puede quedar así. Tiene usted que justificar sus bandazos y explicar la necesidad de adelantar el cobro de impuestos, aunque sea en 2017. No nos lo agradezca. Ya nos hemos acostumbrado a sus desprecios y su ninguneo. Pero hágase ese favor y aproveche la ocasión.
*Rosa Gallego es portavoz municipal del PP
 

AL MENOS PIDA PERDÓN, SEÑOR FERREIRO