Los brillantes y elegantes años 20 de AJE

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Esta ciudad tiene un motor que nada tiene que envidiar a aquellos viejos Perkins, potentes diésel que funcionaban en todos los terrenos y de cuya fiabilidad nadie tenía la más remota duda. Esa cabeza tractora que sigue adelante por encima de ventiscas y tormentas es el movimiento asociativo coruñés. No corren buenos tiempos para nuestras asociaciones, que a las penurias propias de su naturaleza vienen sumando de año y medio a esta parte el inmerecido castigo de un gobierno local que practica con destreza el sectarismo y la discriminación por discrepancias ideológicas.
Un buen ejemplo, de actualidad estos días, es la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE), que acaba de celebrar sus primeros veinte años de existencia. Dando una lección de elegancia, tuvieron a bien invitar a su particular conmemoración a Alberto Lema, a la sazón concejal de trabajo y empleo, actividad económica, comercio, mercados y ferias, consumo y actividad comercial portuaria. Acudió el edil en representación de un gobierno local que este mismo año le negó a AJE las dependencias de que venían disfrutando y, a renglón seguido, amagó con quitarles la subvención. El intento fue frustrado por la iniciativa del PP, que logró que los convenios no se tocasen. En el papel mojado del proyecto de presupuestos para 2017, Ferreiro vuelve a la carga y pretende sustraerle a la asociación 5.000 euros, un 11% menos que el pasado ejercicio.
Por eso la felicitación para el equipo de Marcos Balboa tiene que ser doble. Por un lado, enhorabuena por haber protagonizado dos décadas de crecimiento y consolidación como aglutinador del espíritu emprendedor. Por otro, por la lección magistral de cortesía con que han respondido a quienes en el fondo repelen todo lo que huela a esfuerzo, superación y crecimiento, tanto personal como colectivo. 
La historia de la Asociación de Jóvenes Empresarios es parte de la historia de la ciudad en las dos últimas décadas. Sus cuatro presidentes han sido protagonistas del pulso económico y social coruñés. Alfonso Salazar, Daniel Ramos, Óscar Valcuende y el ya mencionado Balboa han abierto un camino sin retorno por el que a día de hoy avanzan ya más de 300 asociados. Jóvenes y empresarios. Sin complejos ni peajes que pagar a quienes no comulgan con sus valores.
Cada día que pasa se hace más evidente que A Coruña tiene un futuro esperanzador y que hace falta algo más que la desidia y la incapacidad en la que la ciudad lleva año y medio atrapada para acabar con su ilusión. Con eso no contaban los intrusos. La unión hace la fuerza y la fuerza de nuestras asociaciones reside en su voluntad de recuperar el esplendor y la pujanza de épocas no tan pasadas. Del resto ya se encargará el tiempo, el sentido común y la ley de la gravedad.

* Rosa Gallego es portavoz municipal del PP
 

Los brillantes y elegantes años 20 de AJE