El peligro de una gran dependencia

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La excesiva dependencia de algo o alguien no es buena. Así se forjan las tiranías. Y si es malo para una persona, peor lo es para toda una ciudad, una provincia o, incluso una comunidad autónoma. Vigo, en buena medida, depende de la salud de Citroen. En torno a la factoría se ha fraguado todo un tejido de empresas auxiliares que se convierten en el primer grupo empleador de la ciudad. La presencia del gigante de la automoción en Galicia hace, además, que la balanza exportadora se compense y que se beneficien otros muchos sectores, como el del transporte o el comercio. Ahora, sus responsables hablan de que hay que apretarse el cinturón a pesar de que la factoría está batiendo récords de producción, con más de 2.300 saliendo cada día de sus líneas de montaje. La Xunta ha regado generosamente con millones a la factoría, pero parece que eso no es suficiente para los responsables de la empresa, que avisan a los sindicatos de que o hay recortes salariales o el futuro será muy negro. Resulta muy difícil de imaginar qué sucedería si, un buen día, los señores de PSA deciden que sale más barato producir en Bali, por ejemplo, y se llevan para allí su negocio. Mejor ni imaginarlo.

El peligro de una gran dependencia