MAESTRO, COMPAÑERO, AMIGO

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Lo nuestro viene de lejos (años cincuenta en Vigo) y, durante bastante tiempo nuestras vidas fueron paralelas. Fuimos una especie de pareja de hecho en las ruedas de prensa, los plenos y, en general, toda la actividad periodística, desde distintas trincheras (el la prensa escrita, quien esto firma la radio), pero bajo una misma bandera –la información– que por entonces y con otros entrañables compañeros (Mariño y Gustavo Luca de Tena) –marcaban la nueva ola de aquel periodismo. Coincidimos en la redacción de “La Voz” y en Riazor en la ciudad olívica, pero nuestro destino marcaba rutas distintas: Juan se vino a A Coruña y yo marché a León, pero manteníamos nuestra amistad. De vuelta a la patria, me acogió de nuevo en “La Voz”, del que era director y años después de mi etapa en TVE volvimos a unirnos en “El Ideal”.
Soy enemigo de los obituarios y me suenan a falso la mitad de los ditirambos en ocasiones de óbito. Y aunque tengo muchas razones para adornar su biografía prefiero mejor despachar estas líneas como las empecé: adiós al maestro, compañero y amigo. Muchos perdemos con tu marcha.
También el país y el periodismo.
Unha aperta compañeiro.

MAESTRO, COMPAÑERO, AMIGO