A vueltas con el dictador

|

Los muertos mal enterrados suelen volver para desplegar su venganza. O para crear líos políticos como el que rodea la exhumación de los restos de Franco. Un episodio que va camino de ser el fiasco del año por obra de la torpeza con la que ha manejado el asunto el Gobierno. Haber convertido la retirada de los restos del dictador del Valle de los Caídos a todavía no se sabe dónde, es el chusco resultado de una estrategia que pretendía transmitir la idea de que el PSOE de Sánchez no iba por detrás del Podemos de Iglesias en sus exigencias de ajuste de cuentas con la Historia.
Anunciaron que el asunto del traslado estaba resuelto, pero no era verdad. Los Franco anunciaron que disponen de nicho familiar en La Almudena y faltó poco para que desde la Vicepresidencia dieran la cosa por hecha hasta que alguien cayó en la cuenta de que la catedral de Madrid se encuentra a un paso de la plaza de Oriente, el lugar preferido por Franco para sus baños de masas. La cosa sonaba a guasa. Franco volvía a la plaza de Oriente en ¡vísperas del 20 N! el día en el que todos los años los nostálgicos del régimen se reúnen. Año tras año la concentración perdía fuelle, disminuía el número de asistentes y las filas ya no estaban prietas. Pero mira por dónde, merced a la torpeza de quienes han querido desenterrar a Franco para construir un relato capaz de tapar otras historias del presente lo han hecho de tal manera que han conseguido “resucitar” a un personaje del que solo se hablaba en los libros de Historia.
La estrategia seguida no pasará por su finura a los manuales de la diplomacia. El viaje a Roma de Carmen Calvo para entrevistarse con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, con la explícita intención de endosar a la Iglesia la responsabilidad última de autorizar el enterramiento en La Almudena, no pudo salir peor. Desde la Oficina de Prensa de la Santa Sede, desmentían que el cardenal se hubiera pronunciado acerca del lugar idóneo para la inhumación. Roma viene a decir que no metan a la Iglesia en esto. Que la exhumación de los restos de Franco es un asunto entre el Gobierno de España y la familia. Con lo que el asunto vuelve a la casilla de salida. Habrá que ver qué hace ahora quien se comprometió a resolver este asunto en quince días. Mucho me temo que la cosa va para largo.

A vueltas con el dictador