DE TÍTERES Y MARIONETAS...

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Nos contaba Amón que “el oficio de titiritero tiende a la exageración y que el oficio del juez debe tender a la mesura… Si ustedes se detienen en el apartado que cita a “títeres y/o marionetas, como alguien que es capaz de adaptarse a quien le gobierna con mano firme y le mueve a su antojo”, recordará cuantas veces leyó o escuchó que fulano es una marioneta en mano de zutano y que hay políticos, periodistas, jueces y otras especies del género humano, es un títere  de intereses ajenos y casi siempre por un precio…
El asunto de los titiriteros, y las interpretaciones que se han hecho a posteriori, para buscarle no los tres pies al asunto sino para arrimar la cachiporra a la cabeza de sus adversarios políticos es una indecencia, una falta de respeto a la inteligencia de los ciudadanos y un escándalo que rebaja, hasta los oscuros tiempos del franquismo, la marca España. 
Y sobre todo, aquí entre nosotros, crecen las dudas de si estamos en un país serio, como predica Rajoy, o bajo una administración que nos quiere convertir en marionetas.
¿Tenía los ojos tapados doña Justicia, cuando el locutor Jimenez Losantos (declarado culpable por sus tropelías, engaños y difamaciones, más de una vez) dijo –y luego repitieron radios y televisiones con el escándalo correspondiente, que, como no le gusta la guillotina, tenia una recortada dispuesta para disparar a los de podemos…?
¿Dónde está doña Justicia cuando en las tertulias de la caverna, una noche si y otra también, ofenden, difaman mienten a sus adversarios, al tiempo que venden unas zapatillas o un aparto que señala el lugar donde está situado el radar  con el que se regular la velocidad para evitar accidentes? Y, ya puestos, ¿Dónde está le deontología profesional y los órganos profesionales que deben protegerla de esos títeres en manos de las mafias políticas y económicas…?  
Nos recordaba Rosana Torres que Lorca, Benavente y Valle Inclán cultivaron el arte de las marionetas que, cachiporra al ristre, castigaban a los malos, a los corruptos, a quienes se aprovechaban del débil, del vecino de la villa. Y, además, como explicaba el autor e intérprete de “Punch y Judy, los títeres más famosos del mundo, no son más que muñecos de madera… Fueron títeres del caso Nos los políticos que engordaron el patrimonio de la infanta y su marido… Y nosotros bajo el extinto gobierno. 

DE TÍTERES Y MARIONETAS...