La venganza llegará hasta Barcelona

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JOSÉ Blanco, el político que en Galicia hizo carrera como Blanquito y en Madrid como Pepiño, no es muy de lerias; se conforma con disfrutar de las tardes de toros en la plaza de Pontevedra y tomar café en las gasolineras, pero si le diese por hablar sobre las ansias de venganza de Pedro “La sonrisa” Sánchez rebajaría a la condición de mera anécdota los discursos de Fidel Castro. El rencor no ha dejado de crecer en el corazón del secretario general del PSOE desde su muerte y resurrección. De hecho, a Blanco, como a tantos otros, le separó la cabeza del tronco de un solo tajo, pero ahora quiere llevar ese afán decapitador más allá de la propia vida interna del partido. Si ERC no apoya a Iceta como presidente del Senado, le aplicará el ojo por ojo y diente por diente y, aunque el republicano Ernest Maragall sea el ganador de las elecciones, permitirá que Ada Colau siga como alcaldesa de Barcelona. Eso sí que sería duro para la ciudad condal... mucho más que la remontada del Liverpool.

La venganza llegará hasta Barcelona