Tratamiento electoral

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Procedimiento selectivo donde, los aspirantes a un puesto de trabajo, se someten a una masiva votación popular, que los juzga, utilizando papeletas volcadas en una urna (RAE Apócrifo. 4ª acepción). Vivimos la recta final 21 de octubre, fecha designada para nuestra elección autonómica. Los sondeos y encuestas vaticinan holgada victoria de Feijóo. Sin embargo conviene ser cauto, cousas veredes y non as creredes, Galicia es un país mágico y siempre replica con otra interrogante cuando se le pregunta algo. El circo ya está preparado aunque se teme fundadamente –crisis económica, paro, engaños, desilusiones– que la abstención obligue a los artistas y payasos a actuar sin público en la pista de serrín.

Porque muchas cataduras de quienes se presentan son para echarles de comer aparte. Tal ese engominado ex-banquero, Mario Conde que, tras varios años en la trena, se alza ahora como nuevo Pedro el estreñido en lucha contra todas las corrupciones y analfabetismo políticos. O la singular adalid Rosa Díez, apoyando al candidato de su partido UPyD, José Canedo, carismática actriz con declaración de principios, “yo también soy gallega” y olvidando su “Zapatero podría ser gallego en el sentido más peyorativo de la palabra”, rematada con “ofenderse por esto es muestra de intolerancia, complejo de inferioridad o perturbación nacionalista”.

Los caretos proliferan con jetas desvergonzadas cual si nunca hubiesen roto un plato. Tal, por ejemplo, el candidato del puño y la rosa, Pachi Vázquez, dubitativo Hamlet entre las siglas de quien ofrecía más, PSOE o PP. Sin olvidar al Bloque y su representante Jorquera, que pretende galleguizar a España con nacionalismo trasnochado e incapaz de aglutinar a los integrantes de su formación. Los comicios evocan la chica, joven y hermosa, casada con el carcamal que le daba todo utilizando “tratamiento”: Él trata de cumplir y yo miento…

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