VIGILANCIA Y VIOLENTOS

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La presencia de policías ha servido para que las zonas de copas tradicionales de la noche coruñesa hayan recuperado la tranquilidad. La masiva presencia de agentes en el Orzán, por ejemplo, ha provocado que la paz vuelva a una zona que en los últimos tiempos destacaba por su inseguridad. Sin embargo, los camorristas profesionales y los violentos gracias al alcohol tienen un espacio para dar rienda suelta a su estupidez. Coincidiendo con el cambio de turno policial, se produce un brutal incremento de los incidentes. Además, uno de los puntos más conflictivos es la calle de Rubine.

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