LAS FUSIONES

Dando muestras de mi innata testarudez vuelvo al asunto de las fusiones municipales. O mejor dicho de la ausencia de ellas. La reciente reforma de la Ley de bases de régimen local en su artículo 13 establece el procedimiento de fusión, así como una importante batería de medidas de fomento para los nuevos entes fusionados. En su génesis, el proceso continúa naciendo de la “voluntariedad” de los plenos municipales, pues el legislador no se ha atrevido a imponerlo de forma obligatoria.
Sin embargo, la gran novedad radica en las ventajas que los nuevos ayuntamientos tendrán respecto a los no fusionados en materia de financiación. Así, por ejemplo, tendrán una subida del 0,10% respecto al coeficiente de ponderación establecido en la Ley de Haciendas Locales; su financiación mínima será la suma de las financiaciones mínimas que tuviera cada municipio por separado; se sumarán los importes de las compensaciones que se tenían por separado; y quedarán dispensados de prestar nuevos servicios mínimos obligatorios por ley que pudieren corresponderle por su aumento poblacional. Y lo más relevante, en un plazo de cinco años desde la firma del convenio de fusión tendrán preferencia en la asignación de los Planes de Cooperación Local, subvenciones públicas, convenios etc.
Es decir, que se verán beneficiados económicamente respecto al ayuntamiento vecino que no se haya fusionado. Este plazo de cinco años podría verse ampliado a través de la Ley de Presupuestos del Estado. De forma complementaria, si uno de los municipios fusionados tuviera una situación de déficit podría formar un “Fondo Liquidatorio” en un plazo de cinco años. Como única obligación, el nuevo municipio no podría segregarse, es decir, recorrer el camino inverso, en el plazo de diez años y, por supuesto, no podrá aumentar la masa salarial.
Otra medida que incluye la ley es la posibilidad de mantener abierto el edificio u otro tipo de oficina, perteneciente al municipio en el cual no se haya designado la nueva capitalidad, organizándose de forma desconcentrada, lo que permitiría continuar accediendo al registro municipal, pongo por ejemplo, sin necesidad de trasladarse al edificio central e incluso repartirse los servicios de las concejalías por igual en ambos edificios, lo cual sin duda evitará “celos vecinales localistas”.

LAS FUSIONES

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