Educación y adecuación

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Solo un idiota o un malvado puede concebir que la educación especial discrimina y humilla a los alumnos que la reciben, cuando educar ha de ser justamente ese elemental cuidado capaz de hacer de la educación algo especial y de los centros de enseñanza espacios de conocimiento en los que todos sus alumnos se sientan especiales, ofreciéndoles la atención que merecen para que alcancen a aprender y comprender todas las asignaturas y también los fundamentales cauces del saber y los maravillosos rudimentos del pensamiento. 

Ese habría de ser el empeño de todo gobierno en este ámbito, pero ese quehacer exige algo más que pendencia y la mezquina rutina de la norma por la norma al solo objeto de colmar miserables ambiciones políticas, nunca en atención a las necesidades reales de escuelas, alumnos y profesores.

Limitarse a invocar lo público, es obsceno, toda educación es pública en la medida que es lo público quien impone los criterios exigidos para la formación del alumnado.

Nadie tendría que ir a un colegio privado si el público fuese capaz de ofrecerle la posibilidad de formarse cuando menos en el nivel que él mismo exige. Y no habría centro privado capaz de estar a la altura de aquellos en los que coopera toda la sociedad. 

Ocurre que como no se atienden y dotan adecuadamente, se recurre a igualar a la baja y llamar a la rabia.

Desatender, aunque sea público, no es cuidar, ni educar, es solo confundir, conformar y engañar.

Educación y adecuación