Aznar reniega de su herencia

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Desde que renunció a la presidencia de honor del partido al que condujo al deshonor más absoluto, pues durante su imperio fue cuando la corrupción se desbocó y se metió a lobista, con “b”, no con “v”, o sea, no es un depredador de mujeres, sino de voluntades, Aznar tiene mucho tiempo libre. Como se aburría tanto, cada dos por tres se explayaba con una homilía demonizando a Rajoy, todas ellas con el mismo título: “Duro y a la cabeza”. Retirado Rajoy, entró en un período de mudez, del que poco a poco va saliendo. Hace unos días recuperó la voz para asumir la presidencia del club de fans de Pablo Casado y ahora para proclamar el martirio que sufre su ídolo. “Yo legué un centro derecha unificado y Casado lo hereda troceado en tres”, ha proclamado en una entrevista radiofónica. Pues algo tendrá que ver él con el asunto, ¿no? Porque la división y la pérdida de apoyo no se han producido por arte de magia, sino más bien por la cantidad de basura que dejó en el partido; eso sí, toda ella bien colocada.

Aznar reniega de su herencia