Siete Penélopes y otras obras escondidas

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La galería Moretart ofrece la muestra “Siete Penélopes y otras obras escondidas” del artista coruñés Xurxo Gómez-Chao, en la que sirviéndose de medios expresivos muy humildes, como unas hortensias secas, unos papeles arrugados o unas hebras de lanas de colores, consigue construir una poética de despojamiento, de desnuda sencillez y de gran claridad compositiva que lo acerca a estéticas orientales, como el zen o el ukiyo-e japonés. Saber encontrar belleza en objetos modestos, incluso casi desechables, es todo un ejercicio de transmutación y de eliminación de grandilocuencias. 
Por este medio consigue imágenes profundamente evocadoras y que llevan a la vez una poderosa carga simbólica o metafórica. Así, manipulando adecuadamente unas ramitas o raíces, sobre las que descansa un papel negro, se convierten en patas propulsoras de un avión “Despegando” y se siente el impulso cinético, gracias a la ligereza y curvatura del material, al impacto visual contribuye también la contención cromático-lumínica que consiste en negro sobre blanco marfil. 
El eterno género del bodegón encuentra nuevos acentos en “Un paseo por el campo” y “Sushi en conserva”, donde en tonalidades igualmente delicadas  de contraste blanco marfil-negro, recoge el amor por  la naturaleza y por el detalle, que es tan característico de la sensibilidad japonesa. Los mismos paños, manipulados de otro modo, adoptan forma antropomorfa en la obra “Kobe Ukiyo-e o La lechera de Burdeos”: el blanco, con su adorno de hortensia seca, constituiría el tocado de la cabeza, mientras que el negro conforma el cuerpo. 
De extraordinaria sugerencia son  las obras “El dilema de Dédalo”, “En busca de Ariadna” o “A las puertas de laberinto”, donde los hilos de lana toja, verde y amarilla se convierten en símbolos de pasaje, en enredaderas míticas; pero esas misma lanas pendiendo desde lo alto constituyen una alusión al “Dripping” o chorreo del pintor Jackson Pollock que crearía toda una tendencia de arte abstracto. Y luego están las Penélopes que son siete fotografías de la misma joven, pero manipuladas  con veladuras, manchas de distinto color, raspaduras, etc, de manera que consigue  transformar la realidad fotográfica en algo misterioso y lejano. 
Todas estas obras de Xurxo son, de alguna manera, una lectura de lo efímero, que la fotografía trata de eternizar y, por ello, preside la muestra el “Árbol” que nace sobre la descarnada calavera de una cabeza de cabra. Senderos, caminos, viajes, laberintos, esperas... sueños, en fin, de lo pasajero, vanidad de vanidades.

Siete Penélopes y otras obras escondidas