Zafarrancho de combate

|

Como en las viejas batallas entre piratas. El PP ha tocado zafarrancho de combate para movilizar a sus dirigentes que se cagan por la pata abajo, alarmados por el desgaste electoral que están experimentando. Así, pues el partido llevará a cabo una ofensiva social destinada a mejorar las encuestas que, a la sazón han adelgazado las mesnadas peperas como si de un Quijote a régimen se tratara.
Se ha transmitido una rotunda orden a las cúpulas autonómicas que se reunieron el 23 de septiembre. A Saber: hay que trabajar como penados desde para evitar una debacle en las urnas. La Cospedal y el Floriano han venido a decir que se trata de trabajar duro para lograr la movilización interna en todos los territorios.
Durante más de una hora y sin decir ni “mu” todos los dirigentes convocados se vieron obligados a escuchar la “docta palabra” (¿?) de Pedro Arriola, consejero áulico y autentico cerebro de Mariano Rajoy y, por cierto, espléndidamente pagado con las cuotas de los peperos de a pie. Se habló de la gestión de la crisis económica, se peroró sobre el capo Bárcenas, que sigue siendo un pedrusco en el zapato pepero; se trató de la deriva soberanista en Cataluña y se puso de manifiesto la preocupación por el calendario electoral.
La proximidad de las elecciones europeas en la primavera y las municipales y autonómicas en 2015 han hecho confesar a los peperos que no les llega la camisa al cuerpo. En consecuencia, el partido tratará de convencer a sus bases de que lo peor de la crisis ha pasado. La dirección busca reforzar la presencia social para intentar remontar en las encuestas.
No hay que olvidar que los populares han perdido 12 puntos de apoyo electoral en año y medio. Pero el pueblo se pregunta cómo demonios puede remontar un partido con “caretos” como los de Montoro, Báñez o Mato, por poner ejemplos de calcomanías ministeriales.

Zafarrancho de combate