LA VERDAD Y LA PUBLICIDAD

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Cuando Rajoy reúne a sus fieles en Soutomaior para informar de sus promesas, es publicidad que luego rebaja Montoro a través del BOE. Cuando las cuñas radiofónicas informan de las rebajas prometidas por Feijóo es propaganda electoral, pues, ¿recuerdan?, no promocionó el céntimo sanitario, el copago y otros recortes que hemos padecido los gallegos durante estos años donde la propaganda ya tenía su respuesta en la rúa: donde no hay publicidad resplandece la verdad, que era una de las banderas de la entrañable Codorniz.
Hoy la gaviota, aquí y allá, en su nido del Congreso o Senado, se monta la ley mordaza, aprueba un sobresueldo a sus señorías aunque el curso ya esté rematado y un amplio etcétera, que ninguna publicidad puede ocultar.
En los años que lleva el PP gallego de Feijóo (más adelante hablaremos de los otros años) el paro creció el doble que la media del estado.
En esos años triunfales de Feijóo, que se nos presentó como el más fiel seguidor de las políticas marianistas, aumentó el número de pobres y, parados, niños y ancianos fueron sus víctimas preferidas. Además el número de parados de larga duración, muchos de ellos sin cobertura alguna, subió de forma escandalosa pues se multiplicó casi por tres.
Pero ya saben ustedes que estamos en el país de las mil maravillas y, además, no solo salimos del túnel sino que andamos “polo bo camiño”. Gracias a ello somos buenos y generosos. Crédulos y pacíficos.
Solo así se entiende, frente a la publicidad que quiere ocultar la verdad de cada día, la realidad de la calle…
¿Somos pobres, además de buenos, generosos, crédulos y maravillosos? Pues más bien nos han empobrecido. Pues ¡no será por cuartos! La comunidad europea regó la autonomía con más de sesenta mil millones de euros desde el año 86, y con mayor prodigalidad en los 90, lo que significa el 30% del PIB de Galicia… y aquí nos tienen con el Gaiás, cientos de paseos marítimos, el puente de acceso a la Toxa que es, como se sabe, un barrio obrero; tropecientos polígonos industriales, grandes parcelas para parques empresariales… Hagan cuentas. Dividan esa millonada entre el número de ciudadanos en edad de merecer (excepto los multimillonarios que alegran las estadísticas) y fíjense en que pastón.
Y, en verdad, las autoridades la gastaron en publicidad.

LA VERDAD Y LA PUBLICIDAD