PASEO DE LA DÁRSENA: POLVORÍN

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El “chupa-chups”, la fregona, los antidisturbios: en España todo se soluciona con palos. Como los que se van a arrear ante la alcaldía de La Coruña, si la desidia en el caso que pasamos a narrar por enésima vez no encuentra solución ante los oídos de mercader que exhibe el malhadado gobierno municipal de esta ciudad.

Pasamos a explicarnos. En decenas de artículos que soporta esta sufrida sección hemos pedido, rogado, suplicado, impetrado, por activa y por pasiva, un semáforo para el principio del Paseo de la Dársena, más conocido como “del Parrote”. Allí, frente a la casa del que fue inolvidable alcalde Alfonso Molina, hay pintado un humilde paso de cebra. En horas todavía nocturnas, cientos de coches suben por el Parrote hacia la Ciudad Vieja. En las aceras, esperando el bus que allí tiene parada, decena de estudiantes de uno y otro sexo que se juegan la vida al pasar de una acera a otra. De los coches, unos frenan y otros no, con lo que el peligro es absoluto. Pero no hablemos, ya, de horario nocturno o de amaneceres oscuros. Vamos a un caso concreto: Dos de la tarde del 23 de enero. Un reputado médico coruñés sale de La Solana y frenando con total suavidad, pues respeta el paso de peatones a carta cabal, ve despejado el paso en cuestión, pero una dama, inopinadamente, intenta pasar de repente, sin mirar ni a derecha ni a izquierda. El coche del médico le rozo y la señora cayó al suelo. Afortunadamente no le pasó nada.

La gente que se agolpó dio la razón al doctor, ante la inopinada, y a destiempo, acción de la dama. El médico la llevó al Modelo: radiografías, consulta, examen a fondo… y nada, gracias a Dios.

El doctor pagó todos los gastos del examen médico. Esta vez hubo suerte, pero no ocurrió igual en otros casos precedentes. El paso de obra está borroso. Un semáforo solucionaría todo el pandemonium. Si Dios no lo quiera, algún estudiante resulta herido, los padres no le van a llamar precisamente bonito al alcalde de La Coruña.

Alcalde, pegue usted un puñetazo en la mesa y obligue a Urbanismo a “desfacer el entuerto”.

¡Que en la vida ciudadana no todo son comilonas!

PASEO DE LA DÁRSENA: POLVORÍN