A quedarse en casa por orden del Gobierno

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salió por fin el presidente del Gobierno a anunciar las medidas para intentar evitar la propagación del coronavirus, esta vez con mejor gesto y un discurso elaborado, y, como muchos se temían, la principal es la limitación de movimientos: los españoles solo podrán salir de casa para ir a comprar comida o medicamentos o para acudir a su trabajo. Ni salir a correr por las calles ni  llevarse a los niños al parque ni, desde luego, coger el coche para aprovechar que no hay aglomeraciones y hacer turismo. Habrá, como siempre, quien ni con un decreto se lo tome en serio, pero tenemos que confiar en que, aun yendo en contra de nuestra naturaleza festiva y subversiva, cumplamos con la responsabilidad de no contribuir a la pandemia. Lo que, afortunadamente, también va en nuestro ADN social, es hacer chistes con todo. El primero tras la comparecencia de Sánchez, al anunciar este que las peluquerías seguirán abiertas, es que si tiene que llegar el apocalipsis, por lo menos que nos pille con las mechas puestas. Pues por qué no. 

A quedarse en casa por orden del Gobierno