DISTANCIA INVESTIGADORA

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En el Rosalía, ciclo principal, dos representaciones, la compañía Titzina Teatro, alcanzando éxitos precedentes, ofreció equipaje novedoso, “Distanciasieteminutos”, alusivo a una misión espacial con astromóvil de exploración marciana. Diego Lorca y Pako Merino firman el producto como coautores, codirectores y actores. Estos creadores fundamentan sus espectáculos en conferencias, visitas a cárceles y entrevistas con personal de juzgados civiles y penales.
Al tiempo que el robot espacial se posea y cumple su misión, un juez de cuarenta años-carrera de derecho y oposición hecha con sacrificio familiar y el esfuerzo propio suyo-se ve obligado a abandonar su domicilio por consecuencia de combatir a una plaga de termitas y trasladase dos días al domicilio paterno, que no  visita desde hace ocho años.
Lo cotidiano se escenifica y surgen viejos fantasmas condicionantes, charlas con su progenitor viudo y discrepancias mientras el ejercicio de su profesión de magistrado mantiene el hilo argumental. Inexistente escenografía sustituida por mobiliario que se arma según demandan las situaciones. Correcto sonido e iluminación aunque predominen exceso de oscuros y luces internas. Bien los roles interpretativos que marcan estilo y tendencias investigadoras de secuencias cinematográficas.
Obra crucial. Que aborda problemas como la libertad, el confinamiento, la interlocución con los seres queridos, la justicia, la felicidad… hasta el desgarro final que rememora el suicidio materno por ahorcamiento porque, según confiesa su esposo, “ya no la necesitábamos”, aunque su hijo diga: “soy libre para ser lo que quiera y esto se lo debo a mi madre”. Muchos sofismas apilados. Tragedia que intenta ser profunda y queda en pretenciosa superficialidad. Nos determina, sin relativizarnos, la conducta personal que siempre es libre para enfrentarse al destino. Recordemos que el tiempo es solo un latido de eternidad…

DISTANCIA INVESTIGADORA