SI NO SIRVE, ¿VALE?

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Coincidiendo con el 35º aniversario de la Carta Magna se agita el debate sobre su reforma, pues, según muchos, está agotado el modelo territorial y, para otros, es llegada la hora del refrendo, pues son muchos los españoles que, por razón de edad,  no pudieron votarla. Y para la mayoría de nuestros conciudadanos la atribución de la soberanía al conjunto del pueblo español, la espina dorsal de la Constitución, es solo un brindis al sol.
Tiene gracia, maldita gracia, por ejemplo, que quien firma que “los españoles somos iguales ante la ley”, sea inviolable.  Y ya que estamos en esas, constaten conmigo que no deja de sorprender que la “clase” política tenga fuero y la justicia deba pedir permiso (suplicar en Congreso y Senado) que le dejen juzgar a uno de los que allí se sientan.
Y, por seguir con el asunto, no es lo mismo la hija del rey que la de su palafrenero… y ahí está el fiscal firmando eso para sonrojo de la ciudadanía en general. Y la ciudadanía tiene diferentes opiniones sobre la idea de España, el modelo territorial, la Corona y la relación entre el Estado y la Iglesia. Y tiene la intuición de que algunos de los puntos que establecen los derechos ciudadanos –acceso al trabajo, la vivienda, la educación, la sanidad– son un adorno.
Y hay la convicción de que el paro, la corrupción, las desigualdades tienen vida propia y que al margen de la Carta Magna –¡ya sé que no puede recoger todas las cosas, pero sí amparar los derechos de la ciudadanía!– hay otra vida que beneficia a una clase de la sociedad. ¿Es imposible su reforma? ¿Si no sirve, para que vale? En dos ocasiones se hicieron –con sospechosa rapidez, con clara alevosía en uno de los casos– reformas. Y por encargo. A la orden de Europa. Por  presión exterior.
Hoy PSOE, IU y UPyD defienden una serie de modificaciones que van desde un Estado plenamente federal, donde se recojan las singularidades y competencias de las comunidades y se blinden servicios sociales básicos como la sanidad, la educación, las pensiones. También hay quien propone darle más voz a la ciudadanía en asuntos clave para la vida diaria con una ley que estimule el voto en decisiones de interés general…
Ayer fue el día de la Constitución y, cada día, hay que hacerse la pregunta ¿si no sirve, nos vale?

SI NO SIRVE, ¿VALE?