Las venganzas y otras lindezas

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Es posible que Villar Mir sea un gran empresario, pero, desde luego, si por algo se le recordará aquí en Galicia es por su inclinación a la venganza. Su última decisión, la de llevarse la planta de silicio solar que tenía previsto construir en Sabón a Puertollano es su colérica reacción después de que la Xunta le negara en su día la segregación de actividades en la Costa da Morte y, con ello, la venta de las centrales hidroeléctricas. Eso sí, que nadie se olvide que la venganza se sirve fría y, como dice el sabio refranero, arrieros somos y en el camino nos encontraremos. Y seguro que no a mucho tardar. FOTO: Villar mir | aec

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