Tamayazo en versión Catalonia

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Había que ver lo contento que estaba Artur Mas, en su último mensaje como president, hablando el sábado en cuatro idiomas y viendo que, en el fondo, y aunque haya sido a costa de traiciones al electorado catalán, su venganza contra el Estado se consumaba. Entre las muchas irregularidades cometidas este sábado, la designación de alguien tan sorprendente como el alcalde de Girona como nuevo president de la Generalitat es, acaso, la más llamativa, que no quizá la más grave: ni primarias, ni reunión con los parlamentarios, ni toma en consideración del hecho de que se estaba elevando a la cúpula, mediante el dedazo, a quien figuraba en puesto secundario en la candidatura electoral. Fue un fraude a los votantes catalanes, que seguro que no es este “procés” el que han votado y, encima, un fraude a la ética política y parlamentaria, fichando a dos tránsfugas de la CUP para que se integren en el grupo de Junts pel Sí y obtener de esta manera la mayoría para investir al independentista Carles Puigdemont.
En resumen, un “tamayazo”, como el que se produjo en la Asamblea de Madrid en mayo de 2003 cuando dos socialistas, Tamayo y Sáez dieron a la popular Esperanza Aguirre la posibilidad de presidir la Comunidad. Lo ocurrido este sábado, en el que (Mas dixit: frase tremenda) se logró “por la negociación” lo que “las urnas no dieron”, superaba lo que hubiese podido elaborar la imaginación más calenturienta.
Ahora, le corresponde a Madrid mover ficha: ¿acelera esta patochada, tan grave no obstante, los planes para un acuerdo entre las fuerzas políticas nacionales? ¿Hará todo esto recapacitar a Pedro Sánchez, forzará a Rajoy a presentar ya un plan de regeneración de la vida política española, y de actuación frente a lo que está pasando en Cataluña? Lo sabremos quizá en las próximas horas.

Tamayazo en versión Catalonia