LAS “YOYAS” DE TOYA

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Recién superado el Día de la Madre, con sus regalos de última hora patrocinados por la sociedad de consumo y sus tiernos y espantosos trabajos manuales, hay que reconocer que, a veces, es de agradecer que no haya más que una. Seguramente, eso es lo que pensó el joven Michael cuando su madre, Toya Graham, lo sacó a guantazos de la trifulca de Baltimore en la que quería participar el chaval. Hasta hace solo una semana, la única Toya que conocíamos era la hermana de Michael Jackson pero la madre coraje de Baltimore, como la ha rebautizado la prensa de Estados Unidos, parece haberle quitado el puesto. El chico tiene 16 años y es el único varón de la familia de Toya, madre soltera, aunque con gran vocación, porque tiene seis hijos.
El vídeo se ha convertido en uno de esos que los influencers de internet llaman “virales”. Vamos, que ya ha visto todo quisqui que tenga acceso a un ordenador o un móvil con internet cómo tu madre te agarraba de una oreja y te montaba un pollo en plena manifestación. “Jo, mamá, que todos mis amigos llevan pasamontañas y tiran cócteles molotov”, parece que le decía el muchacho. “Claro, y si todos se tiran del bridge, tú vas detrás”. Frases de madre que, al margen del idioma, son válidas aquí y en la China popular.
El caso es que las yoyas de Toya a su hijo han recorrido medio planeta, pero ella dice que no le da la más mínima vergüenza y que lo volvería a hacer. Los colegas del muchacho, lejos de reírse de él, le han recordado la suerte que tiene: “A veces me gustaría que mi madre también me hiciera eso a mí, quizás entonces no estaríamos en las calles como estamos”, le han dicho. A lo mejor esa es la suerte que no tuvo Freddie Gray, el chico negro que murió en extrañas circunstancias tras ser detenido por la policía, aunque lo cierto es las protestas han servido para que se investigue el caso y pueda haber justicia para él y para su familia.
Nada más lejos de mi intención que defender la violencia, de ningún tipo, pero hay que reconocer que, a veces, sacar la zapatilla y largarle una colleja al chaval puede ser de más ayuda que algunas charlas mucho más pedagógicas, pero bastante menos efectivas. Que nadie menosprecie jamás el poder de la palabra.  Sobre todo, cuando una madre te dice, alto y claro: “Pasa pa casa”.

LAS “YOYAS” DE TOYA