Un bombazo demoledor

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EL camarada general, el exjemad Julio Rodríguez, apodado “Julio el rojo” en los cuartos de banderas desde que decidió vestir el uniforme morado, es un hombre formado en virtudes castrenses como la reciedumbre, que aprendió mientras cursaba la carrera de Ciencias Bélicas. De ahí que lo aguante todo; por ejemplo, que lo coloquen de candidato en Zaragoza, provincia con la que toda su relación se reduce a que allí está la Academia Militar y en la que se quedó sin escaño; en las siguientes elecciones lo mandaron a Almería, con la que tal vez tenga un vínculo gracias al Spaghetti Western y donde también se quedó sin escaño. Olvidada la aventura de ser diputado ahora está destinado a hacer de oficial de los cascos azules entre pablistas y errejonistas en Madrid, pero mientras se entrena como pacificador tiene tiempo de tomar un café con Susanna Griso a Antena 3. Casi mejor que no lo hubiese hecho, porque la periodista le lanzó un misil que lo dejó temblando: “Yo no sé si confía en tener más éxito con la militancia madrileña que con los maños o los andaluces”. Demoledora.

Un bombazo demoledor