Galicia, foco cultural prehistórico

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La cova Eirós constituye la prueba irrefutable de la pujanza de Galicia en el paleolítico. La gruta es el berce de la interculturalidad, que ahora se considera lo más moderno de lo moderno, pero que ya estaba de moda por estas tierras hace 10.000 años, pues, según los arqueólogos, entre esos penedos e rochas de Triacastela tenían su casita los últimos neandertales del norte de la Península, que llegaron a coexistir con los primeros humanos modernos. Y, como diría Íñigo “El niño de San Ildefonso” Errejón, fue todo un “foco irradiador” de tendencia, pues, de acuerdo con los últimos estudios, hubo mucho sexo entre neandertales y humanos modernos. De hecho, entre el 2% y el 6% de los genes de los hombres actuales son herencia de esos apareamientos. Muy bajo parece ese porcentaje. Hay cada espécimen en la actualidad que no solo debe llegar al 100%, sino que parece uno de aquellos seres. Incluso hay muchos que ocupan puestos de responsabilidad.

Galicia, foco cultural prehistórico