Vestidos de Papá Noel

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Esto de la Navidad, en lo relativo a lo que podemos o no podemos hacer, se está poniendo en verdad complicado y a la vez interesante. Los Gobiernos, central y autonómicos, le dan vueltas a las normas con las que debemos de actuar pensando siempre en que no hacerlo podría incrementar la tercera ola de contagios que se desencadenaría en la cuesta de enero.

En verdad creo que es muy difícil poder llevar a cabo un control de los hechos navideños que rodean a las fiestas en los domicilios en lo relativo al número de personas que se pueden juntar- propios y allegados, convivientes o no-, y hasta que hora pueden hacerlo. Hay unos parámetros pero del dicho al hecho, como nos recuerda el sabio refrán, siempre hay un gran trecho.

Para mí lo más significativo sería que los integrantes de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado -policías de todo tipo y guardias civiles- en ese día señalado del 24 de diciembre, que es cuando las reuniones familiares adquirirán su máxima potencialidad, deberían llevar a cabo su vigilancia vestidos con trajes de Papá Noel. De este modo darían menor impresión a los que toman el turrón y los polvorones, siempre antes de la una y media de la madrugada por aquello del toque de queda, cuando llamen a sus puertas para desearles una feliz Navidad y ver si se cumplen las normas establecidas por los dirigentes políticos/sanitarios.

Ahora en serio. Las medidas que se están poniendo sobre la mesa buscan, a mi modo de ver, una especie de lavado de manos de los dirigentes que las ordenan para que la responsabilidad recaiga sobre los ciudadanos. Pretenden mover nuestras conciencias recordándonos lo que nos jugamos si queremos poner freno a la pandemia. Mientras tanto ellos tomando decisiones bastante ambiguas no acordes con las suculentas nóminas que les pagamos.

En fin, que nos coja confesados. Lo del traje de Papá Noel es tan solo una recreación. La realidad es la que se nos puede venir encima si no cumplimos las normas establecidas, en general, y en particular las que dicte nuestra conciencia Y no se trata de la cuesta de enero económica, sino de la cuesta de enero sanitaria, la de los contagios...

Vestidos de Papá Noel