Gómez Besteiro decepciona

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Al secretario general del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, le está pasando con la reforma de la ley electoral gallega lo que a su colega en Cataluña Pere Navarro le viene sucediendo con la reforma constitucional: que por  colocarse en tierra de nadie para alejarse lo más posible del PP anda  mareando la perdiz con la eventual reducción de diputados.  
Ahora aboga por mantener los 75 parlamentarios, pero cobrando como los 61 que inicialmente ha propuesto Núñez Feijóo, para así “no recortar democracia” –es el eslogan– y ahorrar fondos públicos. Por otra parte, se enreda en comparaciones cuantitativas con otros Parlamentos regionales y  ya no insiste como en un principio en la reconsideración de la distribución provincial de escaños a la que el presidente de la Xunta y del PPdeG  no estaría cerrado.
Finalmente, y tal vez para alargar el proceso, pretende poner sobre la mesa de negociación otras serie de cuestiones como medidas contra la corrupción y cambios en el reglamento de la Cámara que poco o nada tienen que ver con la normativa electoral, o  alternativas como las listas abiertas,  que quedan muy bien sobre el papel, pero que luego pueden resultar más que problemáticas a la hora de la labor parlamentaria. Al igual que en el último debate sobre el estado de la Autonomía, parece que con propuestas difíciles de asumir por el PP lo que pretende es obstaculizar un eventual acuerdo para luego acusar de falta de diálogo.
A esta estrategia de distanciarse lo más posible del Partido Popular obedecería la apocalíptica comparecencia del portavoz parlamentario, José Luis Méndez Romeu, en el último de los desayunos que la Asociación de la Prensa de A Coruña organiza periódicamente en el hotel Finisterre, con unas manifestaciones sobre las políticas del PP a todos los niveles en las que no dejó títere con cabeza.
No es de extrañar que en el Partido Popular estén un tanto desencantados  con un personaje  cuya llegada a la secretaría general del socialismo gallego fue recibida con esperanza  luego de los convulsos tiempos vividos con su antecesor Pachi Vázquez.
En este sentido, el Partido Popular ha visto la larga   mano del secretario general socialista en el viraje habido sobre el futuro de Sogama. Buena disposición inicial, sí, pero retirada de apoyos a la hora de la verdad. “No son de fiar”, ha comentado decepcionado Alfonso Rueda. Yo que el vicepresidente, hace tiempo que habría llegado a tal conclusión.
Si en estas mismas páginas el ascenso de Gómez Besteiro a la primera línea de la política regional nos recordó en su momento aquello del “buen porte y buenos modales abren puertas principales”, hoy, después de tres meses de mandato, me quedaría con aquello de “ni una mala palabra, ni una buena acción”.

Gómez Besteiro decepciona