La pataleta del alcalde

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Los miembros de la Marea municipal tienen a veces sus repentinos encuentros con el PSOE con el que son más  las cuestiones que les separan que las que les unen. Pero las ansias de gobierno de unos, sin haber ganado las elecciones y la falta de consenso político entre los populares y socialistas, hizo devenir que los últimos para incomodar al PP, le echasen una mano a la Marea para hacerse de modo interino con la Alcaldía.
Se trata de un compromiso político matrimonial de pocas miras y con reticencias mutuas, ya que ambas ideologías no casan en el sentido de aceptación de buen maridaje entre ellos, lo que supone tener grandes diferencias en todos los asuntos de la política. Y en este caso la Marea no se da cuenta de que el más perjudicado en su apoyo hacia ellos es el PSOE, sus votantes no se lo perdonan, ya que va contra los principios doctrinales de su ideario, lo que predican sus líderes, las bases de votantes no aceptan este compromiso, pero los socialistas han elegido el camino equivocado prestando sus votos a otra formación política con un ideario muy diferente al de aquellos y encima le reprochan con crueldad al PSOE “que si quieren gobernar en la ciudad, deben ganar las elecciones”.
¿Acaso las ganó la Marea? Simplemente el alcalde disfruta de un puesto de privilegio porque el PSOE le ha prestado sus votos para ello, pero no ha ganado la Marea las elecciones. Esto es un golpe bajo al electorado socialista que ve como encima de haberse equivocado su partido, dándole el apoyo que necesitaba para gobernar, muestra la Alcaldía su arrogancia y descortesía hacia aquellos electores fieles al PSOE.
Quizás a este alcalde le falte un poco de humildad para estar a la altura del lugar que ocupa y de la ciudad a la que representa, de modo que es buen momento para recordarle que no ha ganado las elecciones, que está ahí de prestado y pagando unos intereses que genera aquel apoyo, le guste o no. A no ser que tema enfrentarse a una moción de censura por parte socialista, que todo puede llegar, aunque de momento aún es pronto para vaticinar este supuesto. Pero si las cosas se tuercen como parece y no son capaces de llevar las aguas a su cauce de entendimiento, es posible que surja dicha censura y que el alcalde tenga que abandonar su puesto. Por tanto le recomiendo al señor alcalde con todos mis respetos que controle sus pataletas en beneficio propio y en el de la ciudad que representa. Que la legislatura se acaba más rápido de lo que piensa y más pronto de lo que desea. No lo olvide.

La pataleta del alcalde